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¡Cuidado con los regalos que hace el banco!

“Los bancos nunca pierden” más que un dicho es una verdad absoluta. Por ello, cuando un banco nos regala juguetes maravillosos y caros… ¡Desconfía! Este buen artículo nos deja bien claro por qué hay que cuidarse de la generosidad bancaria.

Al acceder a la página web de La Caixa, un gran anuncio se despliega para los internautas: “Oferta exclusiva por Internet: trae tu nómina y llévate este televisor LED de 22 pulgadas”. Se trata de las cuentas nómina con regalo, una forma muy habitual de los bancos para captar clientes. Sin embargo, casi siempre suele haber trampa. Al continuar con la lectura del anuncio, la letra pequeña empieza a descubrir los entresijos del regalo, que a priori parecía tan sencillo de conseguir. Además de domiciliar la nómina, existen otra serie de requisitos para conseguir el televisor, entre los que se encuentran domiciliar tres recibos, una permanencia de 24 meses y una contratación de un producto (desde un seguro hasta un plan de pensiones individual, una renta vitalicia, un fondo de inversión o un préstamo personal) si la nómina es inferior a 1.000 euros.

En todo caso, el regalo se da únicamente a nóminas con importes superiores a los 750 euros mensuales y con la obligación de utilizar la tarjeta en tres compras al trimestre. Además, hay que tener en cuenta que esta promoción está sujeta a retención en cuenta, al considerarse una remuneración en especie y que el producto se regala hasta agotar existencias. El televisor, que en principio parecía fácil de conseguir, requiere finalmente múltiples requisitos y obligaciones para el cliente.

Pero La Caixa no es la única entidad que ha decidido utilizar la remuneración en especie como reclamo para los clientes. Banesto se ha subido al carro y propone cuatro regalos a elegir. El primero que aparece es también un televisor, esta vez de 32” y con 3D. En el anuncio se aclara desde el primer momento que el televisor se regala al domiciliar la nómina y tres recibos. La letra pequeña, sin embargo, vuelve a deparar algunas sorpresas: los gastos de envío, 98 euros en este caso, corren a cuenta del cliente y es obligatorio contratar dos tarjetas de crédito y una de débito. Además, el compromiso de permanencia es de 30 meses y el banco se reserva el derecho a sustituir el modelo que se oferta por otro de características similares o superiores. Además del televisor y con unas condiciones similares, Banesto ofrece Gol TV, un ordenador portátil y 500 o 1.000 euros de regalo.

BBVA, Banco Santander y Bankia también se han decantado por regalar un televisor. Esta última, sin embargo, ofrece también un iPad2 de 16GB por domiciliar una nómina con un importe superior a 2.500 euros con una permanencia obligatoria de 24 meses. En este caso, los regalos también están limitados: 20.000 en el caso de los televisores y 5.000 en el caso de los iPad2. En letra minúscula se advierte que los productos de la promoción tienen consideración de retribución en especie a efectos fiscales.

En Oficinadirecta.com, la banca por Internet de Banco Pastor, los requisitos van en función del regalo que se desea. Si lo que se quiere es un iPod nano, una Energy tablet o un televisor de 22” se debe domiciliar una nómina igual o superior a 1.200 euros y cuatro recibos. Además es obligatorio disponer de tarjetas 4b y Visa. El importe de la nómina a domiciliar aumenta hasta los 2.000 euros mensuales si se prefiere un iPad, un robot aspirador, un mini-portátil o un televisor de 26” y sube hasta los 3.000 euros mensuales si el cliente quiere como regalo un iPad con Wi-Fi y 3G o un televisor de 32”. Es obligatoria la permanencia durante 24 meses y, en caso de incumplimiento, deberá abonarse la parte del coste del regalo proporcional al plazo incumplido.

Y es que en este caso no es cierto el dicho que reza que “a caballo regalado no hay que mirarle el diente”. En el caso de los regalos que ofrecen los bancos es imprescindible leer la letra pequeña con lupa y tener en cuenta otras opciones. En algunos casos es probable que sea más rentable contratar un depósito o abrir una cuenta de ahorro y, con la rentabilidad obtenida, comprar el ansiado regalo.
 
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