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La generación light de consumidores descafeinados

Guillermo Moreno Cuevas

Vive por debajo de tus posibilidades, es una de las mejores ideas que puedes sacar de la lectura del libro de Luis Pita. La sociedad del consumo en la que, queramos o no, vivimos inmersos, tiene que ser consciente de cuáles son, en realidad, las posibilidades financieras de cada uno.

Esto que voy a decir es muy duro y para algunos, hasta difícil de asimilar. Según nacemos, desde el primer momento, estamos más pre-condicionados de lo que los medios, las marcas y la sociedad nos quieren hacer  creer. La cruda realidad es que tan sólo un selecto club, una minoría de “super craks”, destacará por sus méritos académicos o profesionales.

Vivir bien, como hasta la fecha y dentro de entornos socioeconómicos determinados, habían vivido nuestros padres, cada vez será más complicado. Sobre todo si tienes mala gestión de tu economía familiar, falta de sangre en las venas o un trabajo mediocre. La época en la que todos en menor o mayor medida vivíamos bien, veraneábamos, consumíamos y en definitiva íbamos a más, finalizó. Como dijo el genio de Ortega “Yo soy yo y mi circunstancia”, y sí, es muy cierto que las circunstancias, para bien o para mal, condicionan en mayor o menor medida nuestro poder adquisitivo y nuestro nivel de vida presente y futuro. La crisis está acentuando esta situación y cada vez es más difícil conocer a alguien que mantenga un buen nivel de vida adecuado a su poder adquisitivo. Tenemos que mirarnos más al espejo y ser conscientes de quiénes somos y quiénes no somos, también a la hora de consumir, qué podemos y qué no podemos comprar. Hay que evitar entrar en la dinámica del endeudamiento y buscar fórmulas que nos permitan vivir sin esta dependencia económica a la financiación ajena.

Las posibilidades de cada persona, definitivamente, no son las posibilidades de disponer de crédito y financiación bancaria (como algunos economistas progres nos quieren hacer creen). Una hipoteca, un pago aplazado y demás inventos financieros pueden ahogarnos y traernos futuros problemas por la incertidumbre que reina sobre todo en el mercado laboral.

Las posibilidades reales de cada persona son lo que puedo gastar al mes, cubriendo por un lado mis necesidades y habiendo ahorrado antes, una cantidad importante para lograr la deseada “libertad financiera”. En “mis necesidades” hay que meter gasto en vivienda, gasto ropa, calzado, comida, facturas y ocio. Si una persona gasta más de lo que puede y se endeuda, caminará por un peligroso desfiladero del que seguro que antes o después acabará precipitándose al vacío.

Consumir por Urgente o por Importante:

En relación el tema, hoy quisiera plantear la formula del consumo racional de lo urgente frente al de lo importante. Por poner un ejemplo de consumo y muy al hilo de la temática que nos atañe, ¿Cuándo es importante cambiar de coche y cuando es urgente?

-¿Es importante cambiar de coche porque saquen un nuevo modelo, porque mejore profesionalmente o tenga que demostrar a los demás mi estatus?

Debemos ser cautelosos y evaluarlo con detenimiento pero en principio, las expuestas, no tienen que ser prioridades vitales que impulsen la compra de un nuevo coche.

-¿Es urgente cambiar de coche cuando éste se averíe, tenga un accidente y el coste de la reparación supere el valor del mercado del mismo?

Sí, ahí es urgente que busquemos un coche que cubra nuestras necesidades y, si podemos, mejor de segunda mano para lo que recomiendo la lectura de esta web.

El ejemplo de consumo expuesto se puede aplicar a cualquier comportamiento de consumo que se nos pueda plantear en nuestras vidas.

El fin de la “titulitis” de los 90:

La generación que nació en los años 60 y que vivió, sin lugar a dudas, el mayor crecimiento económico y de mejora de calidad de vida que ha existido hasta la fecha, veía como “suficiente” para mantener un buen nivel de vida adecuado el estudiar tal o cual carrera para “asegurarte un futuro”. Más tarde era “súper importante” sacarte un Máster o un MBA.  La realidad es que hay que desterrar esa idea, pese a que es cierto que el saber no ocupa lugar y que es indispensable si queremos pensar por nosotros mismos, hoy por hoy, la formación no nos asegura nada.

Lo importante, lo que realmente se valora y que nos hará sobrevivir a este mundo competitivo son la aplicación de la inteligencia económica familiar, las habilidades y capacidades profesionales  de cada uno y no nuestros títulos (importantes pero no determinantes).

Guillermo Moreno Cuevas

Analista de tendencias de mercado

Image courtesy of hin255 / FreeDigitalPhotos.net

 

Una Respuesta a La generación light de consumidores descafeinados

  1. Borja Echevarría 9 octubre, 2012 en 20:11 #

    Me encanta el articulo!
    Por suerte lo que cuenta es una realidad asombrosa y por suerte yo la estoy pudiendo vivir fuera de España y estoy aprendiendo de todas estas habilidades que comenta.

    Cuanto antes asuma la gente que debe vivir por debajo de su salario, antes saldremos de la crisis y antes dejaremos de tener problemas financieros.

    Un Saludo al Crack que ha escrito este articulo!

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